Para mí, Guatemala fue un destino donde la aventura y la cultura se entrelazaban a la perfección. Durante un viaje de tres semanas, viajé completamente en transporte público. Empecé en Ciudad de Guatemala, pero conduje directamente hasta Antigua. Esa ciudad colonial, rodeada de volcanes, me resultó especial de inmediato. El ambiente, las calles coloridas y la constante columna de humo del Volcán de Fuego me impresionaron profundamente, algo que no suelo experimentar en ciudades fuera de Europa.
Para mí, Guatemala es sinónimo de volcanes, historia maya y encanto colonial. Subir al Volcán Acatenango, con vistas al Volcán de Fuego en constante erupción, es una de las experiencias más impresionantes del país. Al mismo tiempo, encontré tranquilidad alrededor del Lago Atitlán y paseé por los antiguos templos de Tikal. Guatemala es vibrante y diversa, y se presta perfectamente a un viaje donde realmente se conoce el país y su gente.